El Ministerio de Salud y la comida chatarra
¿Por qué el
MINSA ha participado en el reciente debate público sobre “establecer un
impuesto a la comida chatarra”? Como se ha aclarado este es un debate
preliminar y aun queda mucho pan por rebanar.
Pero ha sido importante entrar al debate público por dos razones.
Primero, porque
estamos frente a una epidemia grave de sobrepeso y obesidad con serias consecuencias
en la salud y economía de las personas. Esa
epidemia toca a uno de cada cinco niños (20%) y a uno de cada dos adultos (50%)
y está cada vez más presente en los hogares de modestos y bajos recursos
(Figura 1). Y es bueno recordar que las
personas con sobrepeso, comparadas a quienes tienen peso normal, tienen hasta 6
veces más riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes,
enfermedad biliar y varios canceres.
La segunda
razón para entrar al debate público en cuestión, es porque pone en el tapete un
asunto de fondo: de si el Estado debe ejercer un rol regulador cuando hace
frente a problemas de salud o solamente debe educar. Hoy en día es consenso mundial que ambos
recursos son legítimos. Otras epidemias, como las de tabaquismo, alcohol e
inclusive las muertes en las pistas, han generado tanto acciones reguladoras (incluidos
impuestos) como de educación simultaneas. La epidemia de obesidad no es un caso
diferente, más aun cuando comprobamos que el ambiente obesogénico que nos rodea
afecta seriamente a nuestros niños, quienes tienen menos protección.
La buena
noticia es que la obesidad y las enfermedades asociadas son prevenibles. Una
buena alimentación y actividad física regular son centrales. En lo que respecta a la alimentación, las
recomendaciones más importantes y que promociona la Organización Mundial de la
Salud (OMS)[1],[2], son:
• Aumentar el consumo de
una amplia variedad de productos vegetales, incluyendo frutas, hortalizas,
granos integrales, legumbres y frutos secos. En el caso de las verduras y
frutas recomienda el consumo de al menos 400 gramos diarios.
• Limitar el consumo de
alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasas y sal.
• Limitar el consumo de
grasas saturadas y favorecer el consumo de grasas poli insaturadas y mono
insaturadas. Eliminar las llamadas grasas trans (o grasas hidrogenadas), sobre
todo aquellas en alimentos procesados.
• Moderar
el consumo total de energía a fin de mantener un peso saludable.
El
Ministerio de Salud en el marco de sus funciones de promoción de la salud y
prevención de las enfermedades, tiene la misión de educar, comunicar y proponer
acciones de política pública, que ayuden a la gente a adoptar hábitos de vida
saludable.
La “comida
chatarra”
Si bien el
término comida chatarra es coloquial,
se denomina así a los alimentos que aportan principalmente calorías, tienen
pocos nutrientes y pueden contener sustancias nocivas para la salud, pues
generalmente se les agrega, industrialmente, una elevada cantidad de azúcar, sal
y/o grasas trans y/o grasas saturadas, además de un sin número de aditivos
químicos, colorantes y saborizantes artificiales.
Por ejemplo,
en las Figuras 2 y 3 pueden verse la cantidad de gaseosas y bebidas dulces que
se venden y consumen en el Perú en litros.
La reciente Consulta de Expertos de la OPS sobre la
promoción y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los
niños en la Región de las Américas, sugiere en una de sus trece
recomendaciones como definir los alimentos inadecuados para los niños y que
aquí llamamos “comida chatarra” (ver recuadro al final del texto).
Un ejemplo
útil. Mientras el pollo a la brasa es un
producto que contiene pollo con un aderezo de especies y sal; uno de los tantos “chicken nuggets” que se venden en el mercado de Lima contienen: pollo
marinado en una solución de agua, almidón de trigo, mantequilla líquida, grasa
de pollo, manteca vegetal, aceite de ajonjolí, dióxido de silicona, extracto de
bonito, hidrocloruro de tiamina, sal, fosfatos de sodio, harina refinada de
trigo harina de maíz amarillo, almidón modificado de maíz, sal levadura,
fosfato de aluminio, fosfato mono cálcico, lactato de calcio, especies, el cual
es frito en aceite de soya y de maíz, butilhidroquinona terciaria, ácido
cítrico y dimetilpolisiloxano.
Come rico,
como sano, come peruano!
En realidad
el ejemplo anterior es una muestra que para comer bien hay que tener presente
una regla sencilla: Evite alimentos procesados o ultra-procesados,
entre ellos las bebidas azucaradas. Uno de los problemas serios de estas es que
nuestro organismo no reconoce las calorías que consumimos en forma líquida y
entonces comemos demás y terminamos con 300 a 500 calorías de más por día. Las figuras 2 y 3 nos muestran el gran
crecimiento del consumo de bebidas azucaradas en varios países de América,
donde notablemente los países con más obesidad –EE.UU y México—son los que
consumen más bebidas dulces. Además de
las razones mencionadas, lo preocupante del aumento de consumo de gaseosas y
bebidas azucaradas es el reemplazo de la leche como se ve en la grafica 3.
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Prefiera alimentos naturales y las comidas
que con ellos se preparan. En este
último caso, que mejor que seguir nuestra valiosa cultura culinaria. En el
contexto del boom de la cocina y
comida peruanas, es importante aclarar que si bien pueden haber alimentos de
nuestra cocina que son elevados en grasas como los chicharrones, los tamales o el pollo a la
brasa, lo cierto es que ellos son alimentos naturales que la costumbre y el
buen criterio nos aconsejan no consumirlos a diario. Pero son naturales!
La comida
casera, la comida criolla, la comida andina, de la selva, de la costa o de las
diferentes regiones del país deben ser promocionadas, así como el consumo
frecuente de productos del mar. No olvides: Come rico, come sano, come peruano!
El
Ministerio de Salud recomienda limitar el consumo de dulces, gaseosas,
golosinas y postres, debido a que el azúcar por sí misma es un alimento que
afecta al metabolismo y tiene como consecuencias el sobrepeso y la obesidad
cuando es consumido en cantidades inadecuadas. Por ello es importante tener en
cuenta no sólo la cantidad de productos que vamos a consumir, sino también la
calidad y variedad de los mismos; animando a la ciudadanía a consumir alimentos
de nuestra biodiversidad en cada localidad y región del país.

Recomendaciones de la Consulta de Expertos de la OPS sobre la
promoción y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los
niños en la Región de las Américas, 2011
Recomendación
10
Recomendamos que la definición de “alimentos”
especifique las diferencias entre aquellos alimentos que pueden promocionarse a
los niños y aquellos que deben prohibirse. Los que pueden promocionarse a los
niños son principalmente los “alimentos integrales”. De conformidad con esta
recomendación, proponemos la siguiente definición; toda adaptación debe
concordar con las directrices y metas internacionales, regionales o nacionales:
1. Los
alimentos que forman parte de una alimentación saludable son “alimentos enteros”
o naturales y pueden promocionarse a los niños sin restricción alguna. Los
alimentos integrales son aquellos que pertenecen a los siguientes grupos
alimentarios que no contienen edulcorantes, azúcar, sal ni grasa agregados:
frutas, verduras, granos integrales, productos lácteos con poca grasa o magros,
pescado carne, aves de corral, huevos, nueces y semillas, y leguminosas. En el
caso de las bebidas, la recomendación es agua potable.
2. Pueden
promocionarse otros alimentos a los niños en la medida en que cumplan con los
siguientes dos criterios:
a) proporcionar
al menos 50% en peso de uno de los grupos alimentarios enumerados en el punto
1, y
b) no
exceder las siguientes cantidades de azúcares, grasas saturadas, ácidos grasos
trans (AGT) y sal:
• cantidad
total de azúcares: <5,0 g/100 g de alimento sólido o <2,5
g/100 ml de bebida;
• grasas
saturadas: <1,5 g/100g de alimento sólido o >0,75 g/100 ml
de bebida;
• ácidos
grasos trans (producidos industrialmente): 0,0 100 g de alimento sólido o 100
ml de bebida;
• sal
<300 mg/100 g de alimento sólido o 100 ml de bebida.
Otros dos criterios complementan el esquema
anterior. En primer lugar, los nutrientes naturales como el azúcar y las grasas
saturadas contenidos en los productos lácteos no se consideran en los límites
fijados en el punto 2b; y en segundo lugar, las bebidas que contienen
edulcorantes no calóricos no pueden anunciarse a los niños.
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